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Los hombres también son discriminados

Estilo de vida Trabajo y dinero / 7 comentarios  / Lilí Lanz

Ser hombre es igual de difícil que ser mujer. Creo que, indiscutiblemente, los hombres viven bajo más presión y las mujeres sufren más incomprensión. La diferencia es que, a pesar de sus dificultades y retos, los hombres, por pura inercia histórica, social y cultural (no por superioridad, voluntad ni maldad) tienen un camino mejor allanado hacia el éxito económico y laboral. La humanidad, por su historia viciada, simplemente está predispuesta de esa forma. Sus miembros están inconsciente, pero certeramente, programados para que así lo prefieran a pesar de ellos mismos. Revertir el proceso que nos ha traído hasta aquí en cuestión de inequidad cívica entre hombres y mujeres nos tomará muchos años.

Hoy no vengo a hablar de feminismo, ni machismo, pues creo que son ideologías sobre y actitudes hacia la vida en co-existencia y que, como tales, no se “explican”, sino que solo se entienden mediante la experiencia. Lo que sí quiero hacer es un ejercicio de empatía. Estamos muy acostumbrados a escuchar que las mujeres son discriminadas (y automáticamente asumimos que por los hombres, aunque esto no es del todo así), pero rara vez nos dicen que los hombres también son discriminados. Tampoco estamos habituados a ponernos en los zapatos del otro por estar ocupados en defender nuestra postura. Repito, esto es un ejercicio de empatía, no de victimización. A continuación expondré cómo los hombres son discriminados por su género y me atreveré a teorizar un porqué.

 

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En la psicología social, la lingüística y los estudios culturales se describe cómo en las interacciones sociales las personas siempre procuran proteger dos necesidades básicas:

  1. la de sentir que pertenecen o son aceptados y aprobados dentro de un grupo (a este deseo Brown y Levinson le llaman imagen positiva; Scollon y Scollon le llaman involucramiento; Diana Bravo, afiliación, y Deborah Tannen, intimidad) y
  2. la de sentir que son respetados en su individualidad y en su derecho a no ser sometidos por las imposiciones de otros (a este deseo Brown y Levinson le llaman imagen negativa; Deborah Tannen, Scollon y Scollon le llaman independencia, y Diana Bravo, autonomía).

Para efectos de este post, preferiré los términos de Diana Bravo, afiliación y autonomía, porque me parece que abarcan mejor los matices de cada una de estas necesidades en contextos culturales más amplios.

Aunque estas dos necesidades pudieran parecer paradójicas y contradictorias, ambas son exigidas en todo momento, aunque con diferente prioridad. Continuamente negociamos el balance de estos dos quereres en nuestras interacciones con los otros. A veces podemos sacrificar un poco nuestro deseo de autonomía por sentirnos cómodos en un grupo; y en otras ocasiones sacrificamos el agradar dentro de nuestro grupo porque queremos seguir un rumbo propio. Sin embargo, en su libro You Just Don’t Understand!, Deborah Tannen evidenció que las mujeres muestran una fuerte preferencia por su deseo a la afiliación, mientras que los hombres muestran una muy marcada preferencia por sentirse autónomos. Lo que es más, la sociedad en general suele juzgar a las mujeres más estrictamente con base en el parámetro de su afiliación (por ejemplo, el qué tanto es apreciada, querida y estimada en su entorno), mientras que a los hombres los juzga según su grado de autonomía (por ejemplo, qué tan autosuficiente y exitoso es en su entorno).

Entonces, el hombre sufre discriminación por su género en todos los aspectos donde su imagen social de autonomía se ve amenazada según las expectativas de la comunidad. La discriminación hacia los hombres por ser hombres parece basarse en dos amenazas fundamentales: la de perder su autonomía, como valor social predominantemente masculino, y la de parecerse en cualquier medida a las mujeres (aunque aquí pudiera discutirse si estas dos amenazas en realidad son una sola).

 

Puedes estar a punto de terminar la frase "Los hombres son discriminados" en Google y ni siquiera así el buscador anticipará tu búsqueda. ¿Por qué? Porque casi nadie teclea eso.

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Exploremos este principio y veamos en qué aspectos son discriminados los hombres en nuestra cultura:

  • A los hombres no se les permite la libre expresión de sus emociones y se les ofrece menos apoyo psicológico y emocional. Un hombre que llora o expresa sus sentimientos suele ser maltratado verbalmente, rechazado o ignorado. El único escape socialmente permitido es el alcohol y la agresividad.
  • No tienen permitido expresar preocupación por su cuerpo y apariencia. Me lo llegó a decir un conocido: “es peor ser visto como un hombre metrosexual que como uno homosexual”. Gran incongruencia a nivel cultural puesto que en muchos trabajos se exige a los hombres cuidar su apariencia física y vestimenta más que a las mujeres. Ellas pueden tener la longitud de cabello que quieran, pero los hombres deben mantener el cabello corto y la barba y el bigote controlado. Con toda esa exigencia, aún así:
  • en muchos trabajos de atención al cliente se prefiere contratar a mujeres sobre hombres.
  • En trabajos de educación, enfermería, psicología y cuidado de niños, se prefiere a las mujeres sobre los hombres. No importa si un hombre está calificado con licenciatura en esas áreas.
  • En México, los hombres no tienen derecho a los servicios públicos de guardería para sus hijos con su seguro social.
  • Los hombres tienen derecho a incapacidad por paternidad menos días que las mujeres (8 a 15 días naturales en México) a pesar de que ellos enfrentan más dificultades para generar un vínculo afectivo con sus hijos.
  • Es más difícil para los hombres obtener la custodia de sus hijos.
  • En el divorcio, los hombres son más vulnerables emotiva y económicamente. Con el divorcio, las mujeres “obtienen” libertad y autonomía pues ya no tienen que preocuparse por el bienestar de la pareja; pero los hombres, quienes, según la perspectiva social, siempre habían gozado de autonomía, pierden el sostén emotivo que era para ellos su mujer. Una mujer se envalentona con el divorcio, un hombre se desmorona. Sin embargo, a los hombres se les culpabiliza y reciben menos apoyo moral.
  • El maltrato, abuso y violación sexual de hombres no es tomado en serio. Todo lo contrario, suele ser ridiculizado.
  • Un hombre no proveedor es menos persona. Blumstein y Schwartz (citados en Tannen, 2007, pág. 292) descubrieron que para los hombres tener dinero representa tener también poder, pero que para las mujeres representa seguridad y autonomía. A un hombre desempleado se le suele tener menos simpatía que a una mujer. Por lo mismo suelen existir más hombres que mujeres sin hogar en las calles.  Un hombre que gana menos que su mujer o (o cualquier mujer en su medio) también suele ser criticado y menospreciado.

Por lo visto, en las últimas décadas las mujeres han obtenido más derechos y libertades para participar en actividades que solían ser destinadas para los hombres. Ellas ahora pueden ejercer ambos roles (o versiones muy cercanas del rol masculino) y está bien. Incluso son alentadas a hacerlo…por el progreso de la humanidad, según ciertos discursos que no necesariamente comparto. Pero los hombres no. Los hombres todavía están limitados a mantenerse en el rol tradicionalmente masculino en muchos aspectos. Es una de las discrepancias que se alega al hablar de la equidad de géneros. Por supuesto, a la mujer le falta mucho, muchísimo por lograr todavía y va encauzada en un camino que no está por detenerse…pero el camino de los hombres, por ahorita, se encuentra estancado y creo que todavía lo estará por varios años más. Para que ambos géneros gocen de las mismas oportunidades sin miedo a ser discriminados y maltratados, necesitan cambiar muchas cosas, sobre todo en nuestros valores e imagen social, y eso es lo que más arraigado tenemos en el inconsciente colectivo. Pero si la inconsciencia se vuelve consciencia, poco a poco jalaremos parejo.

Este es un diálogo abierto. Lo más seguro es que no mencioné muchos otros aspectos en los que el hombre es discriminado. Quizá pienses que estoy exagerando. ¡No dudes en compartir tu opinión!

Bibliografía

  • Bravo, D. (2003). “Actividades de cortesía, imagen social y contextos socioculturales: una introducción”. En Primer Coloquio del Programa EDICE La perspectiva no etnocentrista de la cortesía: identidad sociocultural de las comunidades hispanohablantes. Diana Bravo (ed.). Estocolmo, Suecia: Universidad de Estocolmo. Ebook.
  • Scollon, R. y Scollon, S. W. (2001). Intercultural Communication: A Discourse Approach. USA-UK: Blackwell Publishers.
  • Tannen, D. (2007). You Just Don’t Understand: Women and Men in Conversation. New York: William Morrow.

 

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7 comentarios

  1. ¿Qué es esto? ¡¿Un artículo sobre el respeto hacia los hombres en un blog de chicas?! ¡Inaudito! ¡Jamás! Vengo a Chicaetc. a leer sobre mujeres, no sobre hombres blancos. Muy mal, muy mal….. (sarcasmo)

    • Creo que conforme alcanzamos un más alto nivel de equidad, poco a poco podremos ir corrigiendo este tipo de problemas. DIscutía alguna vez con personal de RH respecto a la política de permisos para los padres, el permiso de paternidad de un hombre es de una semana y el de mujer puede alcanzar los 6 meses, lo cual me parece absolutamente injusto. Es útil tener este tipo de artículos que reconocen que el problema de la discriminación viene de ambas partes. No sirve buscar la equidad cuando solo se aboga por un solo lado.

      • Gracias por tu comentario. Buscando en internet me sorprendí de la poca información que hay al respecto. Pareciera un tema tabú. Otra situación interesantísima es la poca importancia que se le da al día del padre también comparándolo con el día de la madre. Saludos.

  2. Hoy en día el hombre es una marioneta en manos de una mujer. La mujer tiene doble lengua, como la serpiente, es decir, está hablando una cosa a la par que está pensando otra. Hoy en día suelen estar con ellos para poder pagar la hipoteca, por que le van bien las cosas y tiene dinero, etc.. por que de todos es sabido que como dice el refrán ” cuando el dinero no entra por la puerta el amor sale por la ventana”. Hasta entonces la mayoría de los hombres vivió una vida engañado y con una mentira al lado durante muchos años. El egoísmo y el vicio que padece la mujer de hoy no beneficia a la unión de la familia y los pobres niños tienen que sufrir daños colaterales, mientras que su ex pasará a ser una persona arruinada quedando en una posición injusta y casi imposible a la hora de rehacer su vida. Esto no es machismo, no comenten de nuevo intentando sacar ventaja, esto es una realidad padecida por muchos hombres hoy en día por el corazón insano de la mujer de hoy.

    • mujeres masculinas, creo que te has ido a un extremo peligroso y tan políticamente incorrecto como el problema de la discriminación masculina. No se trata de demonizar a la mujer. No se trata de asignar culpas a ni uno de los dos géneros, sino a la dinámica social que se ha formado a lo largo de muchos años, muchos vicios, prejuicios y supuestos. Agradezco tu comentario.


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